domingo, 15 de febrero de 2026

CANCER DE COLON

Hace exactamente un año, un día como hoy, 15 de febrero de 2025, celebraba mi cumpleaños de la mejor manera que sé: pedaleando 🚴🏾‍♀️🚴🏾‍♀️. Completé una brevet de 200 km que para mí tenía un significado especial, porque también celebraba volver a la larga distancia después de mi caída en bici de septiembre de 2022.

Hoy, un año después, celebro mi cumpleaños haciendo 30' de rodillo y escribiendo una de esas entradas que jamás piensas que te van a tocar escribir. 😥

El principio 😒😒

En septiembre de 2025, después de cenar lentejas, empecé a sentirme mal. Una simple indigestión, pensé. Pero al día siguiente los dolores en el intestino se volvieron intensos, algo muy poco habitual en mí: casi nunca me enfermo, mis analíticas siempre han salido bien y, cuando algo duele, me preocupo.

En la madrugada, los dolores eran tan fuertes que no me dejaban dormir. Y le dije a Aymeé que me llevara a urgencias.

Tras un TAC con contraste, una analítica de sangre y la revisión del médico digestivo, me mandaron a casa. Me citaron para una colonoscopia en una semana. El médico intuía algo en el colon, pero no quería pronunciarse hasta tener más información.

Volví a casa, pero el dolor no cedía. Regresamos a urgencias dos veces más. A la tercera, ya vomitaba y me encontraba muy mal. Decidieron ingresarme.

Dentro del hospital ⛑️⛑️

Me administraron antibióticos y alimentación intravenosa para reducir la inflamación. Tenía el abdomen tan hinchado como el de una mujer embarazada de tres meses.

El médico digestivo barajaba varias hipótesis: una obstrucción intestinal, una infección bacteriana... y la última opción, un tumor. Pero teniendo en cuenta mi edad (45 años), sin historial familiar de cáncer y con una vida siempre activa y saludable, esa posibilidad parecía la más remota.

Después de una semana ingresada, llegó la colonoscopia. Y con ella, la noticia.

El diagnóstico... 😓😓

...Tumor maligno en el colon...así, directamente, nos lo dijo el médico. Recuerdo ese momento con una claridad que ojalá no tuviera. Por un instante pensé que se había equivocado de persona. Luego llegaron, todos a la vez, el miedo, las preguntas, la rabia, la incredulidad.

Un diagnóstico de cáncer merece ser comunicado con más cuidado y acompañamiento. Eso lo tengo claro. Pero también tengo claro que tuvimos la enorme suerte de estar rodeadas de un equipo de enfermeras y médicos extraordinarios, y de una familia y unos amigos que aparecieron cuando más los necesitábamos.

La operación 😒😒

Al día siguiente del diagnóstico, me operaron de urgencia. Esperábamos una laparoscopia, pero no: me abrieron el abdomen completamente, de par en par, ainsss!. La operación salió bien. Me extirparon el tumor y la mitad del colon. Tomaron muestras de los órganos cercanos para saber si el cáncer se había extendido.

La buena noticia: no había llegado a otros órganos. Aunque sí encontraron ganglios afectados. El diagnóstico definitivo fue pT3N1aM0: cáncer de colon en estadio III, localizado.

La quimioterapia 😷😷

Superada la operación y la recuperación, llegó la siguiente etapa: el oncólogo. Tras muchas pruebas y consultas, me asignaron cuatro ciclos de quimioterapia: en vena cada 21 días, combinada con pastillas durante 14 días por ciclo.

¿Qué se siente? Espero que nunca tengáis que saberlo de primera mano. En mi caso, con oxaliplatino (Eloxatin) en vena y capecitabina en pastillas durante 14 días por ciclo. El frío (y menudo invierno estamos teniendo) se convirtió en enemigo: hormigueo en las manos, en la boca, en el cuerpo. A eso se sumaron diarrea, náuseas, un cansancio aplastante, el debilitamiento del cabello y las uñas, y ese sabor metálico constante que no te abandona.

Los síntomas van cediendo con los días, pero justo cuando empiezas a sentirte persona de nuevo...llega la siguiente dosis. Y así, cuatro veces.

Os podéis imaginar como uno termina...🤢🤒... de hecho la última dosis de quimioterapia la tuvieron que aplazar porque tenía las defensas bajas.

Lo positivo ✨✨

Hay situaciones que te rompen. Y hay situaciones que, al romperte, también te transforman. Esta es de las dos.

Doy gracias a Dios porque encontraron el tumor a tiempo. Porque no se había extendido. Porque pudieron extirparlo. Porque estoy viva. Y eso, escrito así, en cuatro frases cortas, encierra todo.

Esta experiencia me ha cambiado de una manera que no creo que hubiera podido conseguir de ninguna otra forma. No vuelves a ser la misma persona, y eso, aunque al principio asuste, también puede ser un regalo inesperado. El crecimiento interior que me llevo es de los que dejan huella para siempre.

Pero nada de esto habría sido igual sin las personas que han estado a mi lado. Primero, mi pareja, que ha sido mi roca en los momentos más duros, cuando yo no tenía fuerzas ni para sostenerme sola. Y mi hermano, mi padre, mi madre, la familia de Aymeé, que han estado presente en cada paso, en cada miedo, en cada pequeña victoria. No tengo palabras suficientes para agradecéroslo. Os quiero infinito.

Y luego están todas las personas que, sin que se lo pidiera, aparecieron: amigas, amigos, compañeros de trabajo, conocidos que se convirtieron en algo más. Cada mensaje, cada visita, cada gesto pequeño ha importado muchísimo más de lo que imagináis. Soy muy afortunada de teneros. Y lo sé.

Gracias, de corazón 🙏

Quiero dedicar unas palabras especiales a todo el personal médico que ha cuidado de mí durante estos meses.

Al equipo de Oncología y al Hospital de Día del Hospital La Paz: gracias por vuestra profesionalidad, por vuestra humanidad y por hacer más llevadero algo que, por naturaleza, no lo es. A mis médicos, y a cada una de las enfermeras y enfermeros que me han tratado, acompañado y animado en los momentos más difíciles: sois extraordinarios.

Y al equipo de médicos y enfermeras del Hospital Beata María Ana de Madrid, donde me operaron: gracias por devolverme la vida con vuestras manos. Literalmente.

Mi estado actual 😇😇

He terminado los ciclos de quimioterapia en vena. Aún me quedan las pastillas, y voy recuperándome poco a poco, día a día.

He aprendido, a la fuerza, pero lo he aprendido, que cada día es diferente al anterior. En sensaciones, en ánimo, en fuerzas. Hay días de alegría y días de tristeza.

Días en que despierto pensando que todo ha sido un sueño, y días en que doy las gracias en silencio solo por estar aquí. Días en que siento que estoy rota, que todos mis trozos están esparcidos por el suelo y no encuentro ninguno. Y días en que los encuentro, los recojo y los voy pegando de nuevo, sabiendo que las grietas también forman parte de mí.

Días en que entiendo que la vida sigue para todos, aunque a mí me haya tocado hacerme a un lado un momento. Días en que no entiendo absolutamente nada. Y días en que, de repente, lo entiendo todo.

Es una montaña rusa. Pero estoy en ella, y eso ya es mucho.

El Deporte 🚴🏾‍♀️💪

El deporte ha sido, y sigue siendo, uno de mis grandes aliados en esta recuperación. Un salvavidas, sin exagerar.

La quimioterapia se lleva las fuerzas de una manera que es difícil de explicar si no lo has vivido. No es el cansancio de después de un entrenamiento duro. Es otra cosa: es no tener nada, sentir que el depósito está completamente vacío. La frecuencia cardíaca sube con muy poco y el cuerpo pide parar antes de haber empezado.

He tenido que adaptarme, sigo las pautas de un entrenador (gracias, Juan!!) en donde hago ejercicios de fuerza y rodillo en casa, sesiones cortas, sin presión, escuchando lo que el cuerpo me pide cada día. Y aun así, esos minutos me dan la vida. Las endorfinas hacen su trabajo, y uno se acuerda de quién es.

Sueño con el día en que vuelva a subir a la bici y sentir el aire en la cara. Ese día llegará. Estoy convencida de ello, y esa certeza también es combustible para seguir adelante.

El Futuro ☀️

El futuro siempre ha sido incierto para todos, pero hay algo que esta experiencia me ha enseñado con claridad: no merece la pena gastarlo en preocupaciones anticipadas.

De momento, lo que sé es que tengo revisiones cada tres meses durante los próximos dos años. Y eso, lejos de agobiarme, me da seguridad: sé que me están vigilando de cerca, y eso es tranquilizador.

Ahora mismo estoy de baja laboral, recuperándome a mi ritmo. Espero que en unos meses los efectos de la quimioterapia vayan remitiendo y pueda volver al trabajo con energía y a la rutina, que también tiene su parte bonita cuando la has echado de menos.

He dejado de mirar demasiado lejos. He aprendido, y no ha sido fácil, a vivir el día de hoy, que es el único que tengo seguro. Y en ese día de hoy, siempre hay algo por lo que dar gracias.

Mi mensaje 💜💜

Si mi historia sirve para que alguien se anime a hacerse esa revisión o esa colonoscopia que lleva tiempo aplazando, me doy por más que satisfecha.

Somos deportistas. Comemos bien. Cuidamos el cuerpo. Pero no somos inmunes.

**Por favor, no dejéis pasar vuestros chequeos médicos. El tiempo es oro** 🕰️



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